Una dashcam captó un destello brillante cambiando de color de verde a amarillo mientras cruzaba el cielo nocturno en la ciudad rusa de Krasnoyarsk, más concretamente en el distrito autónomo de Evenkia.

“La noche se puso brillante y cálida, como si una bombilla gigante estuviera encendida en el cielo”, dijo Pyotr Bondarev, en testigo que vio el extraño fenómeno desde el cercano pueblo de Turá. “Eran como las 19:30 hora local, estaba oscuro. Estaba afuera dando un paseo con mi esposa e hijos, cuando el cielo se puso verde y amarillo. Mucha gente lo vio y se emocionó mucho al grabar al invitado nocturno y compartir fotos y videos entre ellos.”

Medios rusos informaron que la bola brillante se vio a más de 400 kilómetros de la ciudad de Turá, aunque allí el cielo no estaba tan iluminado. El Ministerio de Emergencias ruso no ha confirmado que se trate de un meteorito. Sergey Karpov, investigador del Kirensky Institute of Physics, dijo al canal de televisión de la ciudad que probablemente era un meteorito muy pequeño.

“Lo más probable es que fuera algo de hasta 10 centímetros de diámetro”, dijo Karpov. “No está claro si habrá una expedición con el objetivo de recuperar el invitado espacial.”

Sin embargo, dado que el incidente ha ocurrido cerca del río Tunguska Pedregoso, son muchos los que creen que no se trataba de ninguna roca espacial, más bien sería una nave extraterrestre estrellándose. Recordemos que el evento Tunguska fue una explosión que ocurrió cerca del río Tunguska Pedregoso, en lo que hoy es el distrito autónomo de Evenkia, en la madrugada del 30 de junio de 1908.

La energía de la explosión, que se supone que fue causada por un meteorito o un cometa, se estimó entre 10 y 15 megatones de TNT, lo que sería equivalente a 185 veces más fuerte que la bomba de Hiroshima. La explosión derribó a unos 60 millones de árboles y causó daños a más de 600 kilómetros de distancia. Incluso el calor que desprendió la explosión se sintió a cientos de kilómetros de distancia. 

Durante varias noches en todo el norte de Europa, el cielo brilló lo suficiente como para iluminar la calle de Londres. La expedición enviada en 1927 no localizó ningún fragmento de meteorito, desconcertando así a los investigadores. La fascinación por el misterio siberiano ha continuado desde entonces, y muchos científicos hasta día de hoy intentan descubrir la verdadera causa de la gran explosión.

Pero en 1994, la Fundación de Fenómenos Espaciales de Tunguska, con sede en Krasnoyarsk, formada por unos 15 expertos, entre ellos geólogos, químicos, físicos y mineralogistas, aseguraron haber encontrado un dispositivo tecnológico extraterrestre. Es por este motivo que son muchos los investigadores que han sugerido que el evento fue el resultado del accidente de un OVNI en lugar del impacto de un meteorito.

En el caso del reciente incidente ocurrido en Krasnoyarsk, lo más llamativo es que los testigos aseguraron que durante la caída del misterioso objeto las temperaturas bajo cero aumentaron rápidamente. Por lo que sabemos, ninguna roca espacial tiene la capacidad de modificar el clima de esta manera y repentinamente, y mucho menos un pequeño meteoro.

Además, si realmente se trata de una bola espacial, entonces Rusia tiene un verdadero problema, ya que el pasado mes de enero otro misterioso objeto provocó un derrumbe de una montaña en Siberia.

En ambos casos no se han encontrado restos de ningún meteorito, por lo que, si descartamos la posibilidad de que se trate pruebas de misiles, entonces otro OVNI, por razones desconocidas, se habría estrellado de nuevo en Rusia.

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