Desde que se comenzó a utilizar las primeras lámparas eléctricas en el siglo XIX, la sociedad ha avanzado hasta las lámparas de LED. Las casas y las calles están iluminadas a todas horas para que las personas puedan tener una vida tanto diurno como nocturna. Además de los beneficios obvios para las sociedades y la economía, existe una creciente conciencia del impacto negativo de la luz artificial. Se ha atribuido a la contaminación lumínica el desperdicio de energía, la alteración del comportamiento de la vida silvestre y el daño a la salud mental. Sin embargo, hay otro impacto negativo, el de atraer atención no deseada, y no solo de las polillas.

La curiosidad innata de los humanos y nuestro creciente conocimiento del universo en el que vivimos nos han llevado inexorablemente a una pregunta: ¿Existen civilizaciones en otros planetas? Los científicos ahora creen que hay muchos lugares en el universo que podrían albergar formas de vida simples como las bacterias. Lo que es más especulativo es la creencia de que tal vida extraterrestre podría haber avanzado tecnológicamente, tal vez incluso más allá de nuestra capacidad. Esta idea ha sido tema debate, dando lugar a la literatura de ciencia ficción y películas de gran éxito. Pero esta posibilidad también ha sido investigada por los científicos, que han pensado en formas de encontrar y posiblemente contactar con estas “especies exóticas”.

En 1974, el astrónomo estadounidense Frank Drake usó el transmisor de radio más poderoso en ese entonces, en Arecibo en Puerto Rico, para transmitir un mensaje al espacio anunciando nuestra presencia. El mensaje ahora estará a 45 años luz de nosotros. Si bien hay muchas estrellas y planetas más cercanos a nosotros que eso, hasta el momento nadie ha sido capaz de detectar tal transmisión. Pero impacientes como tienden a ser los científicos, se ha hecho un mayor esfuerzo para buscar en el espacio las señales transmitidas por civilizaciones extraterrestres.

A medida que se descubren más y más planetas alrededor de otras estrellas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre se está volviendo más relevante, mejor informada y con mejores recursos. En 2015, los empresarios Yuri y Julia Milner otorgaron 100 millones de dólares al proyecto Breakthrough Listen, que utiliza los más potentes telescopios para detectar señales artificiales del espacio exterior.

Pero a pesar de la inmensidad y el vacío del espacio, los científicos han comenzado a preguntarse por qué todavía no hemos tenido noticias de los extraterrestres. Este rompecabezas se conoce como la paradoja de Fermi, que lleva el nombre del físico Enrico Fermi. Entre las muchas soluciones propuestas para este problema, una realmente nos lleva a la Tierra: los extraterrestres podrían tener miedo de otros extraterrestres.

¿Alguien está escuchando?

Si bien es tentador, muchos científicos ahora están de acuerdo en que enviar mensajes al espacio sin saber quién puede interceptarlos podría no ser una buena idea. Una vez enviado, no se puede eliminar. Escuchar es mucho más seguro. Pero la comunicación de radio entre nosotros, que incluye navegación, televisión e Internet, también podría detectarse desde el espacio.

luz civilizacion extraterrestre avanzada - La luz y el ruido de la Tierra podrían llamar la atención de una civilización extraterrestre avanzada

Después de todo, las ondas de radio que no se captan continúan viajando, lejos de la Tierra hacia el espacio profundo. Tal vez una civilización extraterrestre ya nos está observando, y decidan visitarnos para entablar una comunicación directa, o para esclavizarnos, utilizarnos como alimento o destruirnos como precaución. Después de todo, somo una especie agresiva entre nosotros mismos. Afortunadamente, la Tierra se ha vuelto mucho más silenciosa, gracias a unas señales más directas y cables de fibra que reemplazan la transmisión aérea.

Pero da lo mismo, ya que las ciudades delinean los contornos de los continentes, mientras que las plataformas petroleras llenan los mares y los barcos dibujan líneas a través del océano. Este tipo de luz, que ha reemplazado a las fuentes incandescentes más antiguas, no es natural. Desde las lámparas de sodio naranja o mercurio azulado, hasta los diodos emisores de luz blanca (LED), el origen artificial de este “espectro” debería ser fácil de detectar para los extraterrestres tecnológicamente avanzados.

En las próximas décadas, las diferentes agencias espaciales desarrollarán medios para detectar dicha luz artificial de los planetas alrededor de otras estrellas. Pero podemos fallar, si los extraterrestres creen que lo más inteligente es quedarse en silencio y continuar como si no existirían. Por otro lado, también hay posibilidades de que estén llegando. Esto plantea la siguiente pregunta: ¿debemos atenuar nuestras luces antes de que sea demasiado tarde?

 

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